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Alzheimer: detección y evolución de la enfermedad

Alzheimer: detección y evolución de la enfermedad

Te mejoramos el precio de tu seguro de vidaMillones de personas en todo el planeta sufren alzheimer, una enfermedad degenerativa que limita y reduce las oportunidades de mantener un nivel de vida normal. Tiende a producirse a edades avanzadas, pero no se trata de una norma, pudiendo ocurrir también en otros momentos. La prevención del alzheimer incluye el ser capaces de detectar la enfermedad antes de que se produzca en base a tener en cuenta una serie de síntomas claramente identificables.

Detección de los síntomas

Las señales de la aparición del alzheimer se pueden producir a distintos niveles y de manera aislada dependiendo de cada uno de los casos. Hay personas que sufren uno o dos síntomas, una mayor cantidad o incluso solo uno, por lo que es importante mantener un seguimiento exhaustivo a fin de determinar si es posible que existan riesgos de sufrir la enfermedad. Los problemas de la memoria reciente son comunes como señal del alzheimer. Por ejemplo, que una persona no recuerde una información que se le acaba de proporcionar o que olvide alguna fecha importante de manera completa. Es importante diferenciar esta señal del olvido momentáneo de algún dato, algo que es simplemente un problema relacionado con el avance de la edad.

El alzheimer también se representa en aquellas personas que tienen problemas de concentración, a las que les cuesta trabajar con números de un día para otro o en aquellas que cuentan con dificultades para resolver problemas con los que se encuentren.

La desorientación es otro de los problemas comunes en la detección del alzheimer. O dicho de otra manera, que alguien no sepa dónde se encuentra o en qué fecha está. Esto también se puede aplicar a que aparezcan problemas para realizar tarea sencillas que resultan reiterativas. Los obstáculos para llegar a localizaciones familiares a las que se lleva repitiendo la visita son claros indicativos también de que algo no funciona bien.

En ocasiones los problemas de visión se confunden como tales cuando son, en realidad, problemas producidos por el inicio del alzheimer. Por ejemplo, se incluyen en este grupo aquellos problemas de visión que provocan problemas para entender la relación de objetos e imágenes. Este tipo de complicación es similar a la que se produce en el habla, dado que entre los síntomas se incluye la incapacidad para articular palabras en momentos determinados de una conversación. También puede ocurrir que se pierda el hilo de un diálogo y esto también se aplica a la escritura. Otro síntoma común es llamar a las cosas de una manera distinta a la real, aunque parecida.

Entre los síntomas está la ausencia de buen juicio, el colocar objetos en lugares a los que no corresponden o la falta de iniciativa debido a una limitación personal. Una persona que ha perdido la voluntad de iniciar actividades, sobre todo sociales, quizá esté sufriendo indicios de alzheimer. Por último, entre los síntomas más detectables están los cambios en el humor y en la personalidad, como fruto de que el individuo empieza a sufrir un cambio de conducta.

Persona mayor con alzheimer

¿Cómo evoluciona el alzheimer?

Hay tres fases en las que se estipula la progresión del alzheimer: temprana, entre leve y moderada y severa. El estado del paciente cambia de manera sensible en cada una de ellas. La fase temprana del alzheimer supone encajar en algunos de los síntomas anteriormente mencionados, no siendo algo constante, pero notándose cómo la enfermedad va actuando en contra del comportamiento natural del individuo. Es el momento en el cual es importante detectar la enfermedad para que el tratamiento pueda proporcionar al paciente el máximo apoyo posible.

En la fase intermedia, la que encaja en una definición de entre leve y moderada, los problemas se generan alrededor del paciente. Llega un momento en el cual los síntomas previos se complican y son más constantes, así como notorios. Es la fase en la cual el paciente ya no puede trabajar, dado que comienza a ser dependiente de los demás. Necesita supervisión en todos los sentidos, el movimiento se empobrece por problemas para mantener la estabilidad y aunque las conversaciones todavía siguen siendo posibles se van viendo muestras de que la situación cada vez empeora. Es una fase crucial que no tiene un periodo de duración específico, pero que supone que la persona ya se encuentra acercándose al ocaso de su plenitud.

La tercera y última fase supone que el paciente entra en un estado de dependencia absoluta. Ya no se puede hacer prácticamente nada sin tener alguien cerca. Quienes sufren alzheimer en este estado olvidan a las personas que les rodean y se sitúan en un mundo extraño para ellos. Es una fase dura en la cual se olvida lo que se ha aprendido durante el crecimiento y el comportamiento del que se hace gala es más propio de un niño que de un adulto. Se olvidan incluso funciones básicas de la vida, como tragar, lo que puede llevar al fallecimiento del enfermo.

Que en dos de las tres fases del alzheimer el enfermo ya no tenga posibilidad de trabajar y que quede en absoluta discapacidad, es un buen motivo a tener en cuenta para valorar la decisión de contratar un seguro de vida. Este se ocupará de velar por las familias de quienes sufran alzheimer, que tendrán un apoyo económico en el cual confiar.

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