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¿Quiénes intervienen en un seguro de vida?

En un seguro de vida la Entidad Aseguradora  se compromete, mediante el cobro de una prima única o periódica que recibe del Tomador del seguro, a pagar al Beneficiario la prestación estipulada en el caso de que se cumpla la circunstancia prevista: que el Asegurado fallezca o sobreviva en el plazo convenido como duración del contrato.

¿Quién toma parte en un seguro de vida?

ENTIDAD ASEGURADORA

 

Es una persona jurídica que reviste la forma de Sociedad Anónima, Mutualidad de Seguros, Mutua de Previsión Social, autorizada para operar en la actividad de seguros. Tiene el derecho de percibir la prima y la obligación de pagar la prestación garantizada, de acuerdo con los términos establecidos en la póliza de seguro.

La Entidad Aseguradora, aun después de pagada la indemnización, no puede subrogarse en los derechos que en su caso correspondan al Asegurado contra un tercero como consecuencia del siniestro.

 

TOMADOR DEL SEGURO (Contratante)

 

 

Es la persona física o jurídica que contrata el seguro con la Entidad Aseguradora. Asume las obligaciones del seguro, principalmente la del pago de primas, y tiene el derecho de nombrar Beneficiario e incluso cambiarlo posteriormente, siempre que no haya renunciado de forma irrevocable al cambio.

El Tomador del seguro puede estipular el contrato sobre su propia vida o la de un tercero, tanto para caso de muerte como para caso de supervivencia o ambos conjuntamente, así como sobre uno o varios asegurados.

Por tanto, el Tomador puede ser a su vez Asegurado, cosa habitual en los seguros en que por ejemplo un padre de familia contrata un seguro de vida-riesgo para que su familia quede protegida económicamente si él fallece. También suele ser el Asegurado en seguros de vida-ahorro en los que una persona pretende constituir un plan de ahorro-jubilación para cuando llegue su retiro dela vida laboral activa; en este caso sería también Beneficiario del seguro.

 

ASEGURADO

 

 

Es la persona física sobre cuya vida se establece el seguro.

En los seguros de vida-riesgo, cuando el Tomador del Seguro es distinto al Asegurado, es necesario el consentimiento de este por escrito, salvo que pueda presumirse de otra forma su interés por la existencia del seguro.

Si el Asegurado es menor de edad, será necesaria, además, la autorización por escrito de sus representantes legales.

No se podrá contratar un seguro para caso de muerte sobre menores de 14 años de edad o de incapacitados, salvo los seguros en los que la cobertura de muerte resulte inferior o igual a la prima satisfecha por la póliza o al valor de rescate. No hay ningún problema de edad para los seguros de vida-ahorro.

BENEFICIARIO

 

 

Es la persona designada por el Tomador del seguro para cobrar la prestación garantizada por el seguro.

El Tomador del seguro podrá designar beneficiario o modificar la designación anteriormente realizada, sin necesidad de consentimiento de la Entidad Aseguradora. La designación del Beneficiario podrá hacerse en la póliza, en una posterior declaración escrita comunicada a la Entidad Aseguradora o en testamento.

Si en el momento del fallecimiento del Asegurado no hubiere Beneficiario concretamente designado, ni reglas para su determinación, el capital formará parte del patrimonio del Tomador, es decir, este se convertirá en Beneficiario.

El Tomador del seguro puede revocar la designación del Beneficiario en cualquier momento, mientras no haya renunciado expresamente y por escrito a tal facultad. La revocación deberá hacerse en la misma forma establecida para la designación. En el seguro de vida-ahorro, el Tomador perderá los derechos de rescate, anticipo, reducción y pignoración de la póliza si renuncia a la facultad de revocación.

Un ejemplo de renuncia a la facultad de revocar el Beneficiario se da en los seguros para el pago de préstamos hipotecarios, en los que el Tomador nombra Beneficiario de forma irrevocable a la entidad bancaria hasta el importe de la deuda pendiente. Las entidades bancarias exigen que este tipo de cláusulas se incluyan en el seguro.

La prestación deberá ser entregada al Beneficiario, en cumplimiento del contrato, aun contra las reclamaciones de los herederos legítimos y acreedores de cualquier clase del Tomador del seguro. Unos y otros podrán, sin embargo, exigir al Beneficiario la devolución del importe de las primas abonadas por el Tomador en fraude de sus derechos.

Reglas existentes para la designación de Beneficiarios

En caso de designación genérica de los hijos de una persona como Beneficiarios, se entenderán como tales todos sus descendientes con derecho a herencia.

Si la designación se hace en favor de los herederos del Tomador, del Asegurado o de otra persona, se consideran todos los que tengan dicha condición en el momento de fallecer el Asegurado.

Si la designación se hace en favor de los herederos sin mayor especificación, se considerarán como tales los del Tomador del seguro que tengan dicha condición en el momento del fallecimiento del Asegurado.

La designación del cónyuge como Beneficiario atribuirá tal condición igualmente al que lo sea en el momento del fallecimiento del Asegurado.

El Beneficiario que sea heredero conservará dicha condición aunque renuncie a la herencia.

Si la designación se hace en favor de varios Beneficiarios, la prestación convenida se distribuirá, salvo estipulación en contrario, por partes iguales. Cuando se haga en favor de los herederos, la distribución tendrá lugar en proporción a la cuota hereditaria, salvo pacto en contrario.

La parte no adquirida por un Beneficiario quedará en favor de los demás Beneficiarios.

La muerte del Asegurado, causada dolosamente por un Beneficiario, privará a éste del derecho a la prestación establecida en el contrato, quedando ésta integrada en el patrimonio del Tomador. Este hecho no afecta al resto de Beneficiarios que tendrán derecho a su parte de la prestación.

Como se debe nombrar Beneficiarios

Lo normal es que se nombre Beneficiarios a aquellas personas que desea el Tomador del seguro, sin embargo este nombramiento puede hacerse de forma genérica o de forma muy concreta.

· Forma genérica

El hacerlo de forma genérica (por ej.: Mi esposa) puede retrasar el cobro, ya que lo primero que hay que hacer es determinar quién es la esposa en el momento del fallecimiento. Además, si el Tomador es distinto del Asegurado, se entiende que es la esposa del Tomador, no del Asegurado.

Si la forma genérica es “Mi cónyuge y mis hijos a partes iguales”, hay que determinar quién es el cónyuge y cuales los hijos, fórmula que puede dar complicaciones en caso de divorcios o hijos nacidos fuera del matrimonio.

Si la forma genérica es “Mis herederos legales”, habrá que esperar a que exista una declaración oficial de herederos, que a veces suele tardar varios meses, especialmente si existen situaciones complicadas de parentesco.

Algunas Entidades Aseguradoras incluyen cláusulas genéricas como por ej.:

“A falta de designación expresa, serán Beneficiarios por orden de prelación y con carácter excluyente los siguientes: 1º El cónyuge del Asegurado; 2º Los hijos del Asegurado; 3º Los padres del Asegurado; 4º Los herederos legales del Asegurado”.

Esto significa que si en el momento del fallecimiento del Asegurado vive su cónyuge, este será quien cobre la prestación, sin que sus hijos tengan derecho a cobrar cantidad alguna.

· Forma concreta

El hacerlo de forma muy concreta (por ej.: Mi esposa Carmen Fiel Cariñosa con DNI: 9.999.999-X) acelerará el cobro de la prestación, ya que el Beneficiario está claramente determinado.

Parece que lo mejor es designar Beneficiarios de forma concreta. En este caso habrá que actualizar el nombramiento conforme varíen las circunstancias o deseos del Tomador. Si por ej. un padre quiere nombrar a sus hijos y designa Beneficiarios a sus dos hijos Juan y Manuel a partes iguales, en caso de que posteriormente nazca otro hijo, este último no será Beneficiario hasta que no se modifique el nombramiento. En caso de olvido el tercer hijo no cobrará ninguna prestación.

Por tanto es conveniente designar beneficiarios de la forma más concreta posible y exactamente de acuerdo con los deseos del Tomador. No es lo mismo “mi cónyuge y en su defecto mis hijos” que “mi cónyuge y mis hijos”. En cualquier caso es una buena práctica adquirir la costumbre de revisar la situación al menos una vez al año (por ej. al realizar la declaración de la Renta).

Consecuencias económicas del nombramiento de Beneficiarios

Las prestaciones recibidas en caso de fallecimiento tributan por el Impuesto de Sucesiones, que tiene tarifas progresivas, es decir, se paga proporcionalmente más impuesto si la cantidad percibida es más alta.

Como lo que tributa es el hecho de recibir, no el de dar, la base del impuesto no es el capital asegurado, sino la porción del mismo que recibe el Beneficiario. Si un capital se divide en dos partes iguales, la suma de los dos impuestos será más baja que si solo hubiese existido uno, debido a la progresividad del impuesto.

No obstante, debido a que las prestaciones del seguro por fallecimiento tienen importantes bonificaciones en este impuesto (incluso están prácticamente exentas de pago en algunas Comunidades Autónomas), no parece que el ahorro fiscal debe prevalecer sobre el deseo “real” del Tomador a la hora de nombrar beneficiarios.

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Aseguradoras, tomadores, beneficiarios, ¿quiénes intervienen en un seguro de vida? Entra para descubrir todos los detalles.
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