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¿Por qué crecen las contrataciones de seguros de vida con la mejora económica?

¿Por qué crecen las contrataciones de seguros de vida con la mejora económica?

Te mejoramos el precio de tu seguro de vidaA veces el mundo está lleno de contradicciones. Una de esas contradicciones, una a la cual le gustaría llegar a muchas personas, es que cuanto más dinero tienes, menos oportunidades tienes de gastarlo. Los motivos pueden ser varios, pero la conclusión a la que se llega es que se trata de una contradicción cruel que responde a los hábitos de consumo de una sociedad adelantada a sus posibilidades. Algo similar ocurre con la contratación de seguros de vida, la cual estadísticamente se realiza más entre personas que tienen una buena situación económica que entre las demás.

¿Por qué nos cubrimos?

Quizá para entender este dato tengamos que preguntarnos primero cuál es el motivo que nos lleva a asegurarnos. Lo hacemos por precaución principalmente. Y también por preocupación. Lo hacemos sobre todo en el momento en el cual hemos formado una familia. Nos preocupa que nos pueda llegar a ocurrir algo y que dejemos a nuestros seres queridos solos ante el peligro. Nos imaginamos que un día fallezcamos de imprevisto y que nuestra esposa y nuestros dos hijos tengan que comenzar a pensar, de forma repentina, cómo vivir a partir de ahora sin nuestra presencia. Si lo pensamos es posible que nos sintamos un poco mal, así que recomendamos reconectar con la realidad cuanto antes para que el sentimiento no sea más doloroso.

También lo hacemos por precaución, que viene a ser un poco similar al sentimiento de preocupación. La precaución nos lleva a visualizar un día en el cual veamos cómo nuestra familia, con la ausencia después de que hayamos fallecido, tenga que afrontar todos los pagos cotidianos y encima seguir viviendo de una manera honrosa. Nos planteamos el pago de la hipoteca, del coche, la comida, el colegio de los hijos y otros gastos, y vemos claramente que sin el sueldo que aportamos será imposible afrontarlo todo.

Este tipo de pensamientos es lo que nos hace cubrirnos las espaldas. Por eso lo hacemos al formar una familia y viene a ser, por otro lado, un paralelismo de que nuestra vida ha comenzado a mejorar económicamente. Porque es cierto que es común que las parejas decidan tener hijos en el momento en el cual su economía se encuentra en un mejor estado. Es ese tipo de situación en la cual ya no tenemos que preocuparnos por llegar a final de mes totalmente agotados, sin saber cómo cumplir con los pagos pendientes que tenemos acumulados en la cuenta bancaria.

Familia sin posibilidad de seguro

Como decíamos antes, vemos que nos sobra dinero y que no sabemos qué hacer con él por muchas aficiones que tengamos. Si a esa despreocupación por el dinero le sumamos la precaución y la preocupación desarrollada alrededor del concepto de la familia, resulta totalmente obvio que lo que haremos será tomar la decisión de contratar una buena cobertura que nos proteja ante todo tipo de situaciones inesperadas.

Un seguro de vida, una garantía

Si valoramos de forma proporcional lo que nos cuesta mantener un seguro de vida y lo que puede hacer por nosotros si alguna vez nos llegase a ocurrir algo, veremos que la diferencia de importancia entre los dos factores es demasiado abismal. Si todos los meses estamos asumiendo gastos periódicos triviales, como puede ser el pago de la suscripción a Netflix o la salida al bar que hacemos cada dos por tres, no vamos a notar que estemos pagando una póliza de seguro mes a mes. Para nosotros será un gasto mínimo que no nos hará ni más ricos ni más pobres, pero que si se produce algún incidente nos ayudará a que sepamos que tenemos las espaldas bien cubiertas.

Cuando no tenemos tanto dinero, cuando llegamos a final de mes con lo justo o incluso cuando nuestra única solución es tirar de tarjeta de crédito para poder salir del paso, pagar la mensualidad de un seguro de vida puede ser muy doloroso. Una familia en la cual les quede el dinero suficiente para comer o para, de vez en cuando, darse un capricho, como salir en grupo a tomar un helado, no entenderá de una forma tan coherente que debería gastarse el dinero de ese helado en contratar un seguro.

La vida es difícil de entender en ocasiones y muy dura en otras, pero hay que ser conscientes de que en algunos casos no merece la pena sacrificar la felicidad de los pequeños momentos por la garantía de una cobertura que quizá nunca se llegue a utilizar. Y no porque no pueda haber un accidente que afecte al cabeza de familia, sino porque quizá esa familia se ha acabado rompiendo por el mal rato que ha pasado de forma constante rodeados por la pobreza y sin ningún tipo de aliciente en la vida. Esto explica porqué cuando las personas están más relajadas económicamente comienzan a pensar en responsabilidades y futuro, pero no antes.

Foto: AdinaVoicugeraltTe mejoramos el precio de tu seguro de vida

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